Las hadas que me dieron Vida.

Hoy, que mi corazón aprieta tanto... quiero contaros quién logró, en un día tan sombrío como éste, ayudarme a volver a abrir los ojos.

No es cualquier historia real. En cuánto la leas sentirás que el velo entre mundos se hace más delgado...

Antes de ser mamá, solía tener más tiempo para hablar con las plantas. Encendía música, me sentaba junto a ellas y durante horas limpiaba la Tierra, observaba sus raíces... uno de esos días hice un círculo de hadas con piedras de río. Coloqué rosas, otras plantas y sobretodo... magia e intención.

Cuándo tuve a mi hijo, habían momentos en los que yo no sabía cómo cogerlo para poder cocinar a la vez. Tuve días de fiebre por las subidas de la leche. Y como lloraba tanto si no estaba encima de mí, literalmente, con los días comencé a sentir que necesitaba que alguien más lo cogiese aparte de mí. Pero nunca había nadie, siempre estaba sola.

Una noche... intenté cantar fuera de casa. Tuve que volver rápido, porque sin mí, mi hijo no se calmaba. Comencé a sentirme muy débil, cansada hasta el punto que mi cuerpo, se dormía. Empecé a sentir tanto y a la vez tan poco... un intermedio extraño.

Cuándo conseguí dormirme, abrí los ojos. Me había pasado otras veces; 'parálisis de sueño'. Con la diferencia de que yo sí suelo poder moverme. Me ocurre desde los 11 años, así que el miedo quedó muy atrás. 

Miré a mi hijo, estaba junto a mí dormido y me 'senté' con esa sensación de flotar. Miré mi habitación y a mi izquierda... vi el círculo de hadas que hice, había una pequeña lucecita entre las plantas.

Ésta luz, comenzó a emitir unos sonidos muy agudos que yo no captaba bien. La vi. Una muy, diminuta hada. Recuerdo cerrar los ojos con fuerza 'porque no quería faltarle el respeto' mirándola y me tumbé. Curiosamente, nada cesó.

Sabía que estaban muy cerca de mí, porque sus voces, eran varias, estaban muy cerca hablando entre ellas. Yo, tenía mucha sed...

Ellas... sentía que flotaba dejándome guiar por ellas. Acercaron alguna botella a mi boca y entonces bebí la mejor gota de agua de mi vida.

Desperté.

Siento que gracias a ellas, estoy viva. Mi tribu, son ellas. 

Quienes creen y crean magia, están destinadas a vivir en ella.

Ainoa Bravo Rodríguez
Ilustradora: 'La bella durmiente' de Margaret Tarrant

Noa

5 comentarios:

  1. Claro que existen ellas están en nosotras, y cuando en verdad las necesitamos ahí están para darnos esa magia que tanto se necesita para vivir y sobrevivir. Gracias por traernos tú la tuya. Un besote grande con todo cariño.

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  2. Es precioso lo que escribes, pasar a leerte es como un bálsamo, como un ¡adelante! la vida vista con tus ojos es maravillosa. Abrazos

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  3. Una mágica vivencia que confirma tu sensibilidad y mente abierta. La magia es así, para quienes creemos en ella.

    Dulces besos Ainoa, que estés muy bien con tus pequeños.

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