El acantilado que me aporta silencio.

El ruido exterior trata de perforar mi tranquilidad. Mi tranquilidad lucha por mantenerse equilibrada, sana y fuerte a pesar de los golpes que recibe. No entiende por qué las personas que habitan en este mundo se alejan tanto de su propia paz, de la propia melodía que pueda serenar, armonizar las emociones que comúnmente esconden como si tuviesen vergüenza de ellas.

La verdadera lucha de la vida no sólo consiste en la supervivencia, sino en hacer que nosotros mismos nos conozcamos y lograr que vivamos.

No hacemos más que echarnos humo a la cara para que nuestra vista se apague por cada segundo que se esfuerza para ver.

Escrito por: Ainoa Bravo Rodríguez
Fotografía: @blcssing

Noa

9 comentarios:

  1. Esa es la primera misión en la vida, conocerse uno mismo, ser consciente de lo que se es para ocupar un lugar dentro del todo que es el mundo.

    Dulces besos Ainoa y dulce semana.

    ResponderEliminar
  2. Es un largo camino el de conocerse a uno mismo,sin embargo es el único para poder saber lo que somos en esencia.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  3. Me parece preciosa esta entrada, estoy de acuerdo totalmente contigo, me gusta encontrar esa paz...

    Muchos besos.

    ResponderEliminar
  4. Tn importante como sobrevivir es conocerse a uno mism@ cuando eso ocurre llegamos un poco más acercarnos a esa felicidad para poder después compartirla con los demás ..
    Un fuerte abrazo mi querida NOA.

    ResponderEliminar
  5. Hola Noa, el hombre siempre es un lobo para el hombre...sin duda ninguna...
    Pasa buena noche mami, gracias por tus sentimientos..

    besos noctámbulos..

    ResponderEliminar
  6. Un lugar idóneo y una gran reflexión, mami.

    Mil besitos para tu semana ♥

    ResponderEliminar
  7. Es bueno reflexionar de vez en cuando.

    ResponderEliminar
  8. Esconder las emociones...ese gran error,y tan común...

    Buena reflexión.
    Besos.

    ResponderEliminar
  9. Hola Noa
    Precioso. Corto y conciso el texto.
    Es verdad que muchas veces nos ponemos humo delante y no logramos ver más allá.
    Besos.

    ResponderEliminar