La orca.

Foto de Pinterest: Lallalogos
Ahí estaba ella, saliendo del mar. Yo la observaba desde lo alto de una torre, mientras ella me llamaba. La orca pedía mi acudir, mi atención, un atisbo de cariño.

En lo más profundo de mí, sabía que no me haría jamás ningún daño. Había algo bueno en ella, estaba segura... y quise acercarme. Quise bajar, quise acariciarle, musitarle que las cosas saldrán bien, que podía volver sin problema a su hogar... .

Cuándo ya decidida iba a dar mi primer paso hacia ella, alguien me detuvo cogiendo mi brazo.

- ¿Estás loca? Las orcas son asesinas, te hará daño... -.

Pero yo sabía que ese animal no era lo que decían, al igual que sé que a veces yo no soy aquello que susurran. Sólo es una petición de amor.


Texto escrito por: Ainoa Rodríguez Bravo

Noa

10 comentarios:

  1. Noa me ha super ENCANTADO! de verdad!
    Besos rojos por doquier!

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  2. Me parece de lo más enternecedor tu relato, porque tus letras transmiten la bondad de tu alma bella, y así la sientes como que ella no te haría daño, por eso quieres acariciarla.

    Muy lindo lo que has escrito, Noa.

    Un besazo.

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  3. Porque solemos juzgar por las apariencias o por lo que dicen de alguien en lugar de ver un poco más allá. Y quizás haya más bondad en los animales que en nosotros mismos.

    Dulces besos Ainoa.

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  4. Me ha parecido precioso de verdad, las apariencias engañan. Bss

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  5. Qué bonito, me siento bajo el mar.

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  6. Precioso relato, el mundo del mar esta lleno de misterios.
    Abrazos.

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