Y me entraron ganas de abrazarle, de repente, después de haber estado 3 años sin querer abrazar a nadie, sin querer que nadie me tocase.
Dicen, que cuándo pierdes el miedo, empiezas a disfrutar... y, te aseguro que durante esos tres años no era persona. Tenía miedo de todo.

El amor de él fue lo que me despertó.

Por eso tengo tanto miedo de perder la esperanza por las personas, ¿entiendes?

Me da miedo que aparezca una persona que me quiera mucho y yo mientras tanto esté tan vacía... que el día que despierte, llegue tarde de nuevo.

Texto escrito por: Ainoa Rodríguez Bravo

Noa

6 comentarios:

  1. Quizá sea necesario una carrera a pleno pulmón para no dejarlo escapar...

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  2. Qué bonito cuando te sientes identificada con un relato, como es el caso :) Y por muy terrible que sea ese tiempo de miedo, qué grande es el momento en el que te sientes lista para abrirte a alguien.

    Un saludo Noa :)

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  3. Ese miedo está siempre, y muchas veces sucede al mismo tiempo de darnos cuenta, la cosa es que en ese momento activemos y reaccionemos. :)

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  4. He encontrado ahora mismo tu blog y tengo que decirte que es un espacio encantador, me ha entusiasmado todo, asi que para no perderme ninguna entrada me hago seguidora ahora mismo!!
    Te invito a dar una vuelta por mi rinconcito, espero que tambien te guste!!
    Un Saludo

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  5. Conozco esa sensación, me he sentido muy identificada con tus palabras.

    un besooo

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  6. La historia del corazón. Infinitamente infinita, como una biblioteca borgiana.

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