La luz de media mañana ya disuelta se asoma por la esquina de mi cortina, porque decidí darle paso a un día que no fuese artificial.
Daniela Andrade provoca ondas con su sonido, y... cierro automáticamente mis ojos sintiendo las vibraciones de su voz. No quiero que termine, así que, antes de que los minutos sigan contando los repito, vuelvo a la primera nota sonante.

Con todo lo que guardo en mi memoria, pasa algo parecido, antes de llegar al final que me destrozó, retrocedo a ese instante en el que mi pálpito funcionó y creí que la vida corría por un sentido.
Espera, ¿qué hago? Estoy volviéndolo a hacer, me desengancho de la vida real para estar... en un lugar que constantemente digo que ya no necesito. Me sorprendo a mí misma, me estremezco por mis propios deseos.

Y entonces... bueno, decido que tengo hambre y lo comparo con ese deseo. Absurdo, pero el chocolate funciona.

Texto escrito por: Ainoa Rodríguez Bravo


Me disponía a hablar de mis anhelaciones a través de un personaje, supongo, pero el hambre puede ser un héroe mental, te salva y ha quedado ese resultado. En fin, esas cosas a veces pasan.

También, ya que estoy, me dispongo a comentaros qué libros hace poco englotoné y cuál está siendo devorado actualmente.

Retrato de una bruja, de Luis Castresana, es el que ayer terminé. Aluciné con él, nunca mejor dicho por las vivencias que Ana, nuestra protagonista junto con Ceferina, tiene que vivir tras pasar por ciertos percances con su amor, Martín. En éste siglo XXI, cada día se ve menos cómo alguien puede perder la cabeza durante años por su romance, que los hay, pero digamos que tendemos a pasar de página en cuánto todo parece ponerse difícil y Ana, era tan fiel a su hoja que se cortó. 
Algo que me chifló un poco de su encuadernación es que fuese del ''Círculo de Lectores'', escrito en 1970. Vamos, que he babeado un poco. 

El escritor utiliza muchísimo la palabra ''súbito'' en sus páginas, pero eso no es excusa para poder decir que ha sido una novela que he disfrutado mucho, y haya beneficiado bastante a que mis conocimientos antropológicos sean algo más amplios.

La lista de los nombres olvidados de Kristin Harmel, es la historia que está captando absolutamente mi atención ahora mismo. Contiene hasta pequeñas recetas de la pastelería en la que nuestra protagonista, Hope, suele concinar; y eso, es de agradecer, porque a mí me sacas de los bizcochos, crepres, brownies, rostidas, espaguetis a la carbonara, y lo mínimo que puedes recibir de mí es que te pinte un cuadro con harina en la pared. 
Me está meciendo bastante ésta escritora, así que, lo más posible es que recibáis pronto noticias sobre mi humilde opinión. 

Eso y que... éstos últimos párrafos he podido expresarlos porque ya he llenado mi estómago. Bendita comida.


Noa

2 comentarios:

  1. Me encanta cómo escribes, y el buen gusto de tus fotos.
    por cierto, ver el chocolate a estas horas es horrible, jajajaja. Q hambre!
    Besitos.

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  2. Me encantan estos relatos cortos que dicen tanto con tan pocas palabras. Muy bueno el detalle del chocolate :)
    Por cierto me apunto tus lecturas, no conocía Retrato de una bruja pero me ha llamado mucho la atención.
    Un saludo :)

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