Bajo los destellos.

Escribimos nombres encima de otros en nuestras pizarras, como si eso nos ayudase a ir olvidando a todo aquel que camuflamos. Disminuimos nuestro dolor, reemplazando a esos nombres tachados, decorando nuestros recuerdos, borrando todo aquello que nos llevó a tener que tacharlos.

Todos tenemos en nuestro pasado, un ruido que queremos convertir en canción, una nota que escribimos en una carta y quemamos al aire para hacer desaparecer alguna emoción incómoda. Pero, hay cartas que no sabes por qué tienes que hacerlas, y canciones sin letra, por no encontrar el sentido a su sonido.

Puede, tal vez dibujamos encima de esos nombres porque nos cansamos de hacer preguntas sin recibir respuestas, porque nos abandonan a nuestra suerte, por no entender la indiferencia a nuestras acciones, y a nuestro pesar de todo, anhelamos la misma intención que nos hizo escribir su nombre tantas veces en esa pizarra.
Ahí es posible que creas que tu sombra te da la espalda, y sientes una punzada en el pecho, porque hubieses hecho cualquier cosa por ese borrón. Pero, ¿lo harías por ese nombre nuevo que escribes, o tan sólo buscas apoyo? Un apoyo que, por supuesto, encuentras, sintiendo tanto agradecimiento que, no te permites dar importancia a todo lo que podrías haberte permitido querer.

Texto: Ainoa Rodríguez Bravo

Noa

3 comentarios:

  1. ¡qué bien escribes!
    Besos rojos por doquier!

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  2. ¡Me ha encantado!
    Y me quedo por aquí, ya te sigo :)
    Un abrazo.

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  3. Pasado si, pero no vivimos en el, puede pesar y puede ser pero ya paso, vivamos siempre aferrándonos a esas cosas lindas de la vida, muy bella entrada, gracias por tu comentario, mucha luz!

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