Al final, tan solo espero estar allí.

Por cada nube que intentas tocar gracias a la torre que has estado construyendo con miedo, terminas por sentir esa vergüenza de que vuelva a caer. Te das cuenta de que vuelves a estar en esa situación embarazosa; alrededor de todas esas piedras que escalaste con seguridad por un leve tropiezo, que te encuentras en el nivel cero de nuevo y con alguien que te pregunta; ''¿estás bien?''.

Es como cuando en mitad de una noche tienes que volver sola a casa por primera vez y a la vuelta de esa esquina alguien da un frenazo con su coche, intentando captar tu atención con malas intenciones. En esos segundos tu corazón se para, crees que te va a suceder algo y tu voz no está por la labor de imponer de lo aterrorizada que estás.
Luego se marcha y tú te sientes increíblemente mareada por todas las escenas que tu cabeza a creado en esos segundos. Al día siguiente, se lo cuentas a tu madre y al otro a tus amigos entre risas; tapando todo ese miedo que has sentido.

Bien, pues yo sigo en ese torbellino de escenas que no han pasado y otras que en cambio ya forman parte de lo que soy. Si quieres una respuesta respecto a como estoy te diré justamente la que está escrita en el inicio de éste mismo párrafo. Para ti lo estoy, porque lo tengo que estar si no quiero sentirme estúpida por el intento.

¿Realmente quieres saber lo que se siente? Porque sé perfectamente que quieres justo la respuesta ególatra que no te haga sentir demasiado culpable.

Podría explicarte toda esa vulnerabilidad que puede sentir una persona al sonreír justo en la canal que más daño te puede hacer ver. Que en esos instantes tu sangre corre demasiado rápido, tanto que, termina por dolerte el pecho, que se te forma cierto nudo en tu garganta por controlar y tragar ese propio dolor. Que te abracen en una situación así, incluso empeora tu estado de controlar tus emociones, de no estallar. Que como idiota entre esos brazos cierras los ojos, creyendo ilusamente que puedes rebobinar el tiempo pero la realidad es que solo consigues paralizar todas esas piedras manteniéndose en el aire antes del aterrizaje.
Así que, bueno, si duele el golpe de la caída ya en sí, solo imagina lo desprotegida que me sentí en cambio observándola antes de recibir el golpe, mirar hacia esa nube que tan cerca la creíste tener y decirte ''estoy bien''.

La realidad se enfría, detenida en un ''no te debo nada''.

Noa

2 comentarios:

  1. uff.... tengo los ojos humedos y con picores. hoy me has emocionado nena. eres muy special escribiendo, me haria ilusion que alguien se fijara en tu talento
    fran

    NEW LOOK: AUTUMN IS HERE
    http://showroomdegarde.blogspot.com.es/2012/10/autumn-colors.html

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  2. Me encantó! Es tan pero TAN feo sentirse mal y aguantarse todo esos sentimientos feos que pasan por dentro... Tener que reprimirte para no hacer sentir mal a la otra persona (y sentirte peor incluso)... Me pasaba hace bastante con un ex que todavía amaba (creo que ya lo superé), aparecía con una maldita sonrisa y yo tenia todas las ganas de gritarle que era un hijo de puta, pero bueno, ya está. Es lindo ese sentimiento de "no te debo un carajo" :) Me encanta lo que escribís.

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