Tras unas olas de miedo.


No dejan de voltear las agujas del reloj. El recipiente de agua, con su total transparencia también muestra su pequeño segundo al morverse y con cada tecleo, cada pulso; es suficiente para subir intensidades de fuerza.

Acabo de ver una película de miedo, Frágiles. La vi hace unos años y tenía la certeza de que tras terminarla, mi sangre circularía más rápido.
Una pareja de amigos se tenían que ir por supuesto, dejándome sola en una hora considerablemente tarde, con mi hermana durmiendo y mi madre por llegar del trabajo. Le prometí esperar.

Podría leer perfectamente, como suelo hacer con éstas notas silenciantes, pero, he preferido dejar que la televisión se quedase apagada y la imagen de un ''ti'', viniese a mi cabeza.
Me apetece un poco que estés aquí, que hubieses podido quedarte y ver esa película conmigo para sentir como mis palpitaciones suben de intensidad en movimiento, por cada impacto, como ese líquido de la botella. Y después, bueno, quizá no hubiese querido escuchar éste silencio.



Texto: Ainoa Rodríguez Bravo.

Queridos lectores, preciosos. Drew, ha subido el segundo capítulo ya de ''La catábasis''. Gracias a todo aquél que me anima, nos anima y da fuerzas por escribirla. Por todas esas valoraciones, gracias. :)




Noa

3 comentarios:

  1. Porque ese miedo? Saludos nena gracias por pasar en realidad si paso algo nose si grave, pero no lo quise contar por el y por mi, igual estamos bien... Nos leemos

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  2. ¡Hola preciosa! Otro increíble texto tuyo. Me encanta cómo plasmas esos sentimientos. Me ha sorprendido la parte en la que ella prefiere pensar en él, en si hubiera podido quedarse, antes que hacer cualquier otra cosa. Sentarse únicamente a pensar, a reflexionar sobre lo que siente. Ha sido precioso. La catábasis, como te dije, inmejorable, me pasaré a menudo a ver si subes más. Mil gracias por pasarte por mi blog. Un besazo enorme :)

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