Son las ganas de tí.



Antes de acostarte, piensas en el mañana mientras escuchas esa melodía desde tus cascos que te hace estremecer; no sabes porque te provoca esta sensación. Ternura , tristeza por recuerdos imborrables, felicidad y añoranza al mismo tiempo.

Es curioso sentir felicidad, sentir que lo tienes todo y que en el fondo sepas que te falta un rostro por ver; por el momento caes, quieres ver ese mini rostro con sus ojazos, quieres sentir sus pequeñas manitas entre tus manos.

Necesito su contacto, tocando mi cara mientras que me mira y pronuncia ese mote; tata.

¨Te quiero tata¨.


A veces en las noches, cuando finalmente me termino acostando, suelo preguntarme continuamente si escucharé de nuevo esa frase. Me pregunto si su rostro habrá cambiado, si su voz no será la misma o si el tamaño de esas manos que necesito también se han estirado.

No me queda otra, y noche tras noche, tras caer la última lágrima me digo a mí misma; duérmete, no pienses, sueña y sonríe a esa sonrisa que se deja los músculos por verte reir cada día.


Ya volverá Noa, esas manitas seguramente volverán. Y algún día y sin duda, tú la recibirás con un gran abrazo, agarrarás sus manos y JAMÁS dejarás que se la vuelvan a llevar. Nadie te separará de ella.


Noa

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